Consumo de drogas, ¿la familia es la solución?

Consumo de drogas, ¿la familia es la solución?

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Por: Difusión Cultural de Fundación Teletón Última actualización: 19-06-2013

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Difusión Cultural de Fundación Teletón | Colaborador

El tema del consumo de drogas y sus consecuencias en la salud y en el entorno de quienes hacen uso de ellas, ya no nos resulta ajeno; y aunque en la actualidad las primeras planas de los medios están encabezadas por delitos cometidos por las ventas de estupefacientes, poco se habla de la importancia de prevenir el uso en los niños y jóvenes.

 

La solución a muchos de los problemas que hoy enfrentamos en este sentido, puede encontrarse de una manera indirecta en la labor que como padres se realice con los hijos, para evitar que alimenten las cifras de personas víctimas de las adicciones.

 

La primera misión es entonces proporcionarles un ambiente de confianza y seguridad en el que se sientan libres de exponer sus dudas e incluso, hasta encontrar refugio cuando por un descuido propio de su inexperiencia han estado expuestos al uso de alguna sustancia nociva.

 

La familia, de acuerdo a  la doctora Leticia Echeverría, especialista en adicciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, es el principal núcleo en el que se puede hacer una labor profunda de prevención y en todo caso, para evitar que el suceso se vuelva a repetir. “Los padres deben de informarse acerca de los daños que causan las distintas drogas y exponerla a los hijos. 

 

No podemos tratarlo como un tabú o simplemente conformarnos con decir ‘eso no se hace porque es malo o te puedes morir’, sino que es necesario que conozcan los riesgos reales y que no quede tan sólo en una prohibición tajante, hay que informarlos y resolver sus dudas al respecto”.

 

Un caso real de éxito

 

Sofía confirmó sus sospechas por causalidad; había algunas actividades de su hijo de 16 años que no la dejaban tranquila, como el hecho de que a la menor provocación deseara acompañar algunos alimentos con una cerveza o que sus amigos acudiera a su casa con mucha frecuencia para convivir, y aunque no estaba del todo de acuerdo pensaba que era mejor que estuvieran ahí, que expuestos en otro lado a la inseguridad.

 

“Un día tenía que recuperar un archivo en la computadora, que por un descuido no me fijé en dónde lo guardé; en la búsqueda y de forma casual abrí un archivo que guardaba conversaciones del chat de mi hijo Héctor con algunos de sus amigos y descubrí que estaban fumando marihuana. Desde luego mi primera reacción fue violenta, en cuanto lo tuve enfrente le dije que no volvería a salir y que no quería ver a sus amigos por la casa”.

 

La tarde de ese día y los subsecuentes fueron de tensión, Héctor sabía que se había equivocado y pese a que trató de negarlo, sabía que en su madre encontraría comprensión y apoyo, fue así como decidió confesarse con ella. “Me dio mucha pena y estaba enojado porque no me quería dejar salir, pero también sabía que si hablaba con la verdad me iba a comprender”, comparte el joven de 16 años.

 

Si en algún momento Sofía tuvo dudas del éxito que tendría el hecho de tener comunicación estrecha con su hijo, de darle también confianza a sus amigos y hablar en repetidas ocasiones de las drogas, se disiparon cuando él la puso al tanto de que sí, en efecto había probado pero que no fue de su agrado y que no pensaba volver a hacerlo.

 

Ella está segura de que así será: ha mejorado notablemente su comportamiento con la familia, sus calificaciones han subido e incluso, accedió a que Sofía tuviera una plática con él y su grupo de amigos para expresarles sus preocupaciones y reafirmarles la confianza y el ofrecimiento de apoyarlos y escucharlos siempre que lo quisieran.

 

¿Parece una historia de ficción con un final feliz? Tal vez, pero es una afortunada realidad. “Si ellos saben que lo que se califica es la acción y no su persona, que se puede hablar de todo sin temor y que si hay un problema se resolverá en familia, seguramente estarán dispuestos a admitir que se equivocaron y cambiar su proceder porque saben las consecuencias de sus actos, esta es parte de enseñarles a madurar”, afirma la experta.

 

Casos como el anterior se presentan todos los días, la diferencia es que en muchos de estos no existe una red de apoyo como ocurrió con Sofía y Héctor, que ayude a los jóvenes a enfrentar los grandes desafíos de nuestros tiempos.

 

La manera de prepararlos es reafirmar el amor que se les tiene con todas las manifestaciones que lo deben rodear, como es la comunicación y la comprensión, ambas serán la razón más fuerte para no duden ni por un momento en decir “no”.
“El autoconocimiento frena la soberbia”. bojorge@teleton.org.mx

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