Aprende a ser más tolerante

Aprende a ser más tolerante

No ser intolerante
Por: J. Manuel Reyes Última actualización: 30-03-2012

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J. Manuel Reyes | Editor

La tolerancia es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona.

 

Entendida como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa, es una virtud de enorme importancia.

 

Se ha dicho que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar, debido a que desarrolla el espíritu de unidad, facilita la cooperación y la interacción. Aumenta el grado de confianza entre los miembros de una organización por la mayor apertura de cada uno.

 

Por otra parte, en el debate de ideas, acciones, proyectos y programas, con que se manifiesta la vida y la actividad de una organización, disminuye el tono emocional y la agresividad en la comunicación, que de tal manera la hacen estéril.

 

La tolerancia tiene que partir necesariamente del principio fundamental de que nadie es dueño de la verdad absoluta, porque cada uno tiene una visión singular de un determinado hecho o fenómeno.

 

Hay cuatro principios para la tolerancia:

 

1. No responder a las agresiones. Cuando somos insultados, provocados, o acusados injustamente, debemos responder con el silencio; esta fuerza es, naturalmente, mayor.

 

2. Mantenerse calmado frente a los infortunios. Cuando nos encontramos con personas que nos quieren incomodar, derrumbar u oprimir, debemos enfrentarlas con calma, evitando cualquier confrontación.

 

 

3. Compasión frente a la envidia y el odio. Frente a la envidia y odio de otros, no debemos responder igualmente, sino ofrecer nuestra amistad y mostrarles nuestra intención pacífica, demostrando así, con educación, nuestra superioridad.

 

4. Gratitud frente a las difamaciones. Si alguien lo insulta y difama, no se enoje con quien lo provocó, sino acuérdese de los beneficios que esa persona le proporcionó en el pasado y sea agradecido por eso.

 

A través del ejercicio de la tolerancia, se supera la identificación con las ideas, que resulta mucho más dañina que la identificación con las formas de la materia, las cosas, los bienes, el poder o la fama. Entonces, es una buena medicina para una mejor salud mental, individual y social.

 

 

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